lunes, 26 de abril de 2010

El gran precursor del olimpismo moderno

Periodista deportivo, político, diplomático, deportista multifacético y sobre todo, precursor de los Juegos Olímpicos Modernos. Juan Antonio Samaranch, -uno de las personas más queridas en el mundo del deporte tanto nacional como internacional-, fallecía, la semana pasada, por problemas cardio-respiratorios.

No tardaron en llegar las primeras reacciones desde todos los ámbitos de la sociedad desde que se conociese la noticia. Políticos, miembros del Comité Olímpico, deportistas de todas las especialidades y miles de personas anónimas tuvieron palabras de reconocimiento ensalzando la gran labor que desempeñó durante su dilatada trayectoria profesional.

Samaranch, -que vivió y dio todo a favor de la gran familia olímpica-, formó parte del Comité Olímpico Internacional (COI), durante 44 años de las cuales, más de dos décadas, fue presidente del mismo, cargo que ocupó entre 1980 y 2001, año en que pasó a ocupar la Presidencia de Honor.

Su legado es imborrable. Fue el gran propulsor del movimiento olímpico y uno de los máximos responsables del éxito de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Hasta el final estuvo implicado en el olimpismo. Tanto es así que apoyó expresamente las candidaturas de Madrid para ser sede olímpica en 2012 y 2016.

ADIÓS MULTITUDINARIO. Alrededor de 4.000 personas se agolparon en los entornos de la Catedral de Barcelona para asistir al funeral que estuvo oficiado por el cardenal arzobispo de la diócesis, Lluís Martínez Sistach y al que acudieron los Reyes junto a las Infantas.

La capilla ardiente que se instaló en el Palau de la Generalitat recibió la visita de cientos de barceloneses para mostrar sus respetos y dar el último adió a Samaranch.

ACTOS INSTITUCIONALES. Desde primeras horas de la mañana, Barcelona y toda la familia olímpica homenajearon a Juan Antonio Samaranch, en una ceremonia civil que tuvo lugar en el Palau de la Generalitat a la que asistieron más de 200 personas.

Los Príncipes y las autoridades recibieron el féretro poco después de las 10 de la mañana en el Palau de la Generalitat. En el Salón Sant Jordi, donde se celebró la ceremonia civil, se colocó el féretro cubierto con la bandera olímpica, que también ondeó en los balcones del Palau de la Generalitat y del Ayuntamiento. Mientras tanto, el himno olímpico no dejaba de sonar.

El ‘Amigos para siempre’ que clausuró los Juegos Olímpicos de 1992 ha resonado con fuerza en la despedida de Samaranch. Sin duda, el himno del olimpismo moderno, no volverá a sonar igual sin su gran precursor.

viernes, 23 de abril de 2010

El día de todos los castellanoleoneses

La Comunidad Autónoma de Castilla y León está hoy de fiesta. Un año más, la campa de Villalar de los Comuneros en la provincia de Valladolid se llena de visitantes llegados de toda la Comunidad, así como de otras limítrofes para participar de esta jornada festiva para todos los habitantes de la Región.

Nuestra fiesta, tan popular como reivindicativa conmemora, paradójicamente una derrota, la de los Comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en los entornos de la campa de Villalar en los primeros años del siglo XVI.

Los antecedentes de este fiesta habría que remontarlos a 1821 cuando el guerrillero, Juan Martín Díez ‘El Empecinado’, y sus compañeros de la sociedad ‘Los Comuneros’, organizaron una expedición a Villalar en busca de los restos de Padilla, Bravo y Maldonado. Estos hechos tuvieron su punto culminante con un acto de homenaje a los Comuneros en la plaza de Villalar el 23 de abril de ese mismo año.

En los primeros años del siglo XX, durante la Restauración, hubo otros intentos de celebración en Villalar. En 1920 el Ayuntamiento de Santander propuso que las corporaciones castellanas celebrasen el IV Centenario de los Comuneros de Castilla.

Con el golpe militar de 1936 y el estallido de la Guerra Civil española, la referencia comunera sigue presente entre las guerrillas defensoras de la República. Se crea así el ‘Batallón Comuneros de Castilla’ para liberar a las provincias de Ávila y Salamanca.

1976, EL PRIMER VILLALAR EN DEMOCRACIA. Tras la muerte de Franco llega la democracia a nuestro país. En ese año, el Instituto Regional Castellano-Leonés, -organismo regionalista de izquierdas creado a comienzos de año-, fue el primero que trató de conmemorar la batalla de Villalar mediante una concentración en esta localidad, en demanda de democracia y autonomía de la región.


Su propuesta fue rechazada por el Gobierno competente. Pese a la prohibición, cerca de 400 habitantes de la Comunidad se dirigieron hacia la localidad vallisoletana. Los asistentes hubieron acudir hasta su cita en Villalar a través de caminos y carreteras secundarias ya que los accesos principales a la localidad habían sido cortados aquel 25 de abril, día en que se celebró el acto en aquella ocasión.


1977, DESPEGUE DE VILLALAR. A partir del año 1977, a la celebración de Villalar se fueron sumando los nacientes partidos políticos además de muchas organizaciones.


La cita de ese año fue todo un éxito, entre 15.000 y 20.000 personas se concentraron en la localidad para festejar el 456 aniversario de la derrota de los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado.

Esta celebración fue el origen de un ritual que, desde entonces, se repite cada año: la concentración en la campa de Villalar, los pendones morados, los gritos de "¡Castilla entera se siente comunera!" y "¡Castilla y León por su liberación!", los discursos regionalistas, las actuaciones musicales de carácter popular y folclórico y la ofrenda floral a los capitanes comuneros decapitados ante el monolito de la Plaza Mayor.

1978, EL VILLALAR MÁS MULTITUDINARIO. Este año fue el que mayor concentración de personas ha tenido hasta la fecha. En aquella ocasión hasta 200.000 personas se dieron citas en la campa de Villalar y sus inmediaciones en un ambiente plenamente festivo como reivindicativo.


1979, VILLALAR RESPALDADO POR LA IZQUIERDA. La participación en esta anualidad se vio drásticamente reducida, tanto es así que la congregación de gente apenas superó la mitad de los que habían acudido hasta Villalar el año anterior.


Como venía siendo habitual, de nuevo, algunos exaltados trataron de suplantar la bandera constitucional por otra republicana, lo que provocó la intervención de las fuerzas antidisturbios.


Hasta el final de la etapa preautonómica, entre 1980 y 1983 las celebraciones en la campa fueron mucho menos numerosas y casi únicamente respaldadas por la izquierda.


1983, PRIMER VILLALAR CON AUTONOMÍA. Con la llegada del Estatuto de Autonomía en febrero de 1983, se inicia una nueva etapa en Castilla y León. Una etapa en que durante algunos años la conmemoración tomó tintes oficiales y un carácter fundamentalmente festivo.


Unas 18.000 personas se congregaron a la campa de Villalar para manifestarse, -junto con autoridades de la Comunidad Autónoma-, en pro de la recién forjada autonomía.


Dos años después, en 1985, la celebración continuó con el mismo tono de reivindicación autonomista aglutinando a 25.0000 personas.



1986, 23 DE ABRIL POR LEY DÍA DE LA COMUNIDAD. El paso decisivo tuvo lugar en 1986. En ese año, el Gobierno autonómico fijó, por Ley, el 23 de abril como Día de la Comunidad ya que hasta ese momento, la fecha había oscilado entre varios días a finales del mes de abril.


Protestas populares en las que se llegaron a zarandear a las autoridades que hasta allí se desplazaron hizo que, José María Aznar, presidente de la Junta de Castilla y León en 1987, decidiera celebrar la fiesta de la Comunidad con carácter itinerante, pasando de provincia a provincia.


ACTUALIDAD. En la actualidad, Castilla y León es una de las pocas Comunidades españolas en la que sus habitantes poco tienen de sentimiento regionalista más allá de Valladolid y sus entornos.

Haberse constituido como una Comunidad Autónoma de ‘nueva’ creación, la está pasando factura, hecho al que hay que sumar la gran extensión de la misma, que tampoco ayuda en este sentido.

Aún así año tras año la campa de Villalar se llena de visitantes para disfrutar de un día de fiesta en la que se suceden infinidad de actividades en pro de los valores regionalistas en una fiesta con marcado carácter festivo y reivindicativo. Una fiesta, la de la Comunidad Autónoma, más grande de nuestro país.

miércoles, 21 de abril de 2010

Fundación Villalar - Castilla y León

La trayectoria histórica de siglos, la riqueza y valor de su legado patrimonial, la diversidad de su medio natural, o el encanto de sus pueblos y ciudades, son alguno de las señas de identidad de Castilla y León. Valores que la Fundación Villalar- Castilla y León pretende dar a conocer y conservar.


La Fundación tiene, por tanto, la vocación de contribuir al sentimiento de apego, -no muy arraigado en nuestra región-, de los castellanos y leoneses por su tierra, a través de la puesta en valor de sus señas de identidad.


Por este motivo, la Fundación quiere hacer uso de todos los medios a su alcance para difundir los valores de esta tierra milenaria, y lo hace principalmente a través de Internet entendido como un soporte de comunicación de sus actividades y propuestas.


Una valiosa herramienta, que permite comunicarse con los habitantes de toda la Comunidad para recibir de esta forma sus sugerencias y proyectos, así como hacerse eco de sus inquietudes y traducir sus iniciativas en nuevas actuaciones que contribuyan decisivamente al conocimiento de sus valores y la cohesión de una región única en el mundo.


FINALIDAD. El fin de la Fundación Villalar – Castilla y León es acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses a una Comunidad Autónoma con identidad propia en el marco de su Estatuto de Autonomía.


La Fundación desarrolla sus actividades principalmente en el territorio de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, aunque también realiza diversas actividades fuera del mismo.


Los beneficiarios de la Fundación son los propios ciudadanos, las instituciones y el conjunto de la sociedad de Castilla y León.


Por un lado se encuentran las personas, -tanto físicas como jurídicas-, que se beneficien de la actividad de la Fundación, o estén interesadas en promover actuaciones relacionadas con sus fines, frente a las que la Fundación actuará con criterios de imparcialidad y no discriminación.


Por otro, las instituciones o entidades que, persiguiendo fines análogos a los de la Fundación, realicen actividades que coincidan o sean complementarias de las de ella.


PATRONATO DE LA FUNDACIÓN. El principal órgano de gobierno y representación de la Fundación Villalar-Castilla y León viene constituido por su patronato que, impulsa, supervisa y coordina sus actuaciones de cara al cumplimiento de los fines que le son propios.


De forma destacada, corresponde al Patronato velar por el cumplimiento de los fines de la Fundación, interpretando y aplicando la voluntad fundacional y el sentido de los Estatutos, administrando los bienes y derechos que integran su patrimonio.


CASTILLO DE TORRELOBATÓN. El Castillo de Torrelobatón ha sido fiel testigo de la historia de nuestra Comunidad. Entre otros menesteres, desempeñó un papel muy importante en la Guerra de las Comunidades. Con su adaptación se pretende convertir al Castillo de esta localidad en un moderno Centro de Interpretación de la Guerra de las Comunidades.


La Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, la Fundación Villalar y el ayuntamiento de la localidad trabajan juntos para crear un Centro de Interpretación de las Comunidades de Castilla, en el Castillo de Torrelobatón.



Por tanto, con la instalación del Centro de Interpretación de las Comunidades, no sólo se crea un foco de atracción turística de primer orden, que se unirá a las localidades de Tordesillas y Villalar, sino que se pone a disposición de todos los castellanos y leoneses, y especialmente a los escolares de la región, un libro abierto y vivo sobre su historia y sus señas de identidad.